Paleolítico inferior
EXPOSICIÓN ARQUEOLÓGICA MUNICIPAL
Los grupos de cazadores-recolectores del Paleolítico Inferior eran nómadas, es decir, no se asentaban permanentemente en un lugar. Debían estar formados por pocos individuos, unidos por lazos de sangre. Aunque no tenían conciencia de formar sociedades, se cree que a veces se reunían para realizar actividades de interés colectivo, como la caza.
Los restos dejados por estos primeros habitantes consisten exclusivamente en herramientas de piedra para realizar tareas muy diversas, como trocear la carne de los animales cazados o fabricar otras herramientas de madera, como lanzas.
Esta colección conserva una selección de dichos materiales, destacando, por su antigüedad, los pertenecientes al Complejo Industrial Canto Trabajados, asociado, según el Dr. Caro Gómez y otros miembros del equipo de investigación en el que colabora, al Hombre de Heidelberg, al que consideran el creador de la industria lítica más antigua descubierta en el Valle. Se trata de cantos rodados cuya cronología se sitúa entre 1 millón y 400.000 años atrás, si bien se sabe, como demostró el profesor Enrique Vallespí, que su elaboración continuó en periodos posteriores de esa época. De la industria achelense destacan tradicionalmente los bifaces, llamados así porque presentan dos caras talladas y un amplio filo que rodea la mayor parte de la pieza, y comúnmente conocidos como «hachas de mano». De esta industria achelense también encontramos otras herramientas como lascas, triedros y hachas de mano.
La principal razón por la que el hombre paleolítico debió frecuentar estas tierras fue que en los paisajes de Almodóvar encontró una importante y abundante fuente de materia prima para la fabricación de sus herramientas: cantos rodados de cuarcita, a los que se sumaban otros recursos naturales, vegetales y faunísticos, con los que también elaboraba utensilios o alimentos. Vallespí alude al hecho de que los primeros pobladores de la Península Ibérica “centraron su atención en redes de asentamientos locales en zonas de recursos y convivieron con multitud de animales, destacando sin duda los elefantes, de los que se han hallado numerosos restos en zonas cercanas al Guadalquivir, como Alcolea o Almodóvar del Río”. Las piezas más antiguas fabricadas en nuestra localidad por nuestros antepasados proceden de la desembocadura del arroyo Temple y de Los Mochos. Asimismo, en los alrededores de la estación de ferrocarril, aparecieron herramientas de cuarcita junto con restos de un ejemplar de elefante que alcanzaba más de 4,5 metros de altura.